Un estudio realizado por la Universidad de Valladolid (UVa) a instancias de Cruz Roja revela que la mayor parte de las mujeres inmigrantes que residen en Castilla y León sólo puede acceder a puestos de trabajo en el ámbito familiar, como el cuidado de niños o mayores y la realización de las tareas domésticas, pese a que muchas de ellas cuentan con una gran formación.
Ésta es una de las principales conclusiones de la investigación realizada durante dos años y medio por el Departamento de Sociología y Trabajo Social de la UVa y coordinada por José Carlos Fernández Sanchidrián, que fue presentada dentro del foro anual de Cruz Roja dedicado al análisis de la inmigración en la Comunidad.
Fernández destacó que, pese a que la sociedad castellana y leonesa «acoge aceptablemente bien a las personas inmigrantes», los problemas en el entorno laboral derivados de la crisis también están afectando a este colectivo.
La investigación, para laque se entrevistaron a 360 féminas de todas las provincias de la comunidad, revela que las mujeres inmigrantes tardan entre tres y doce meses en encontrar un empleo y que pese a no ser estable, facilita su inserción social de forma lenta y paulatina.
La inmigrante tipo residente en esta Comunidad es una mujer entre 25 y 40 años, con estudios medios, secundarios o profesionales, procedente de municipios del ámbito urbano o semiurbano de América del Sur, Marruecos o países del Este de Europa. En su mayoría llevan entre uno y cinco años residiendo en España, en núcleos de población con fuerte dinámica de actividad económica, especialmente en Valladolid y Salamanca.
A nivel familiar, convive en una vivienda alquilada con una pareja estable de la misma nacionalidad y tiene hijos en edad escolar. Profesa la religión católica o musulmana y sus ingresos medios mensuales se sitúan entre 600 y 1.000 euros aportados por ella casi en uno de cada dos casos, o en colaboración con su pareja en uno de cada cuatro.
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