Hemeroteca :: 15/09/2009
         50/273
ACTUALIDAD NACIONAL

ENTREVISTA CON AGUSTÍN TORRES

Agustín Torres, flamante director general de Inmigración, en su despacho.

“De la crisis saldremos juntos, españoles e inmigrantes, igual que hemos crecido todos juntos”

Por Patrizia Loru
Última actualización 05/10/2009@14:44:06 GMT+1

Tras casi cuatro años trabajando con los emigrantes españoles en el mundo, Agustín Torres asumió el 28 de julio el cargo de director general de Inmigración. Hasta esa fecha, Torres fue director general de la Ciudadanía Española en el Exterior, puesto desde el que realizó un arduo trabajo por los derechos de quienes una vez partieron en busca de una vida mejor. Dando vuelta a la moneda, ahora le toca hacer algo similar con los inmigrantes. En entrevista con Latinoamérica Exterior, el director habla de los objetivos de su gestión y del aporte de su labor más reciente para comprender las preocupaciones de quienes eligieron España para iniciar una nueva vida.



¿Cómo ha sido su llegada a la Dirección de Inmigración?


Es algo que se venía conversando. La directora anterior [Marta Rodríguez-Tarduchy] deseaba un cambio y marchar a la Organización Internacional del Trabajo (OIT), con lo cual se produjeron las circunstancias. Yo era director general de Ciudadanía Española en el Exterior y la secretaria de Estado -Consuelo Rumí- y el ministro –Celestino Corbacho- tuvieron la confianza de ofrecerme este puesto. Es una satisfacción y estoy agradecido por esa confianza. Después de casi cuatro años en el puesto anterior, a mí también me apetecía, los cambios vienen bien, siempre refuerzan a las organizaciones. A fin de cuentas, la materia tampoco es tan distinta, ambas tienen que ver con los movimientos migratorios, aunque indudablemente la trascendencia de la inmigración dentro de nuestras fronteras es mucho mayor que la de la emigración, que fue mayor en otras épocas.

¿Diría que, por ser dos caras de la misma moneda, es lo mismo trabajar en el ámbito de la emigración que en el de la inmigración?
Lo que las provoca es la misma necesidad de trabajo. Hace años, los españoles emigraron y, en algunas épocas, masivamente. Ahora es otra la realidad: la emigración es de oportunidad, de mejoras, formativas o de remuneración. Ahora, lo que tenemos en España es una inmigración de necesidad de trabajo por las circunstancias de los respectivos países de origen. En blanco y negro, se ven las similitudes entre un fenómeno y otro. A partir de ahí, es bastante más complejo el tema de la inmigración porque hablamos de políticas que se desarrollan dentro de nuestras fronteras, del gran reto de la integración, aunque eso es competencia de la otra Dirección General y de alguien tan competente como Estrella Rodríguez. La inmigración tiene muchísima más trascendencia, la ventaja es que se ha hecho un trabajo magnífico en estos cinco años. El equipo es muy bueno, la cooperación y la coordinación con otras Comunidades Autónomas y ministerios es muy buena también, así que me ponen fácil este comienzo, que siempre es complicado.

¿Qué le ha aportado entonces su trabajo en los últimos años con los emigrantes españoles que pueda utilizar ahora en el ámbito de la inmigración?
Sobretodo, tener muy claro que no estamos tratando ningún un fenómeno distinto del que nosotros vivimos como españoles. Eso tenemos que tenerlo muy presente. A veces tenemos que recordar quién llevaba la maleta de madera hace 40 años. Éramos nosotros, los españoles. Yo he vivido la realidad de la emigración española, las situaciones de necesidad, y ahora verlo desde este lado, desde una Administración que recibe, cierra el círculo. A fin de cuentas, es la misma política de derechos que hemos extendido fuera.

¿Cuáles son los objetivos de su gestión al mando de la Dirección?
En grandes líneas, es la reforma de la ley orgánica de extranjería, como ya lo dijo el ministro en la toma de posesión. Este es un reto que no es pequeño, aunque muy compartido, porque estamos hablando del Parlamento español, y ahí estarán también la secretaria y el ministro. Es inminente el inicio del trámite parlamentario, y a la vista de esa modificación, habrá que modificar hacia abajo el reglamento. También hay que continuar en la línea de modernización de la Administración española dedicada a la gestión de la inmigración a través de las oficinas de extranjeros. Hay buscar la mejora constante, aunque los indicadores de agilidad y rapidez son magníficos. Buscaremos mejorar, si cabe. En resumen: los objetivos son la modernización y estar pendientes de la reforma de la ley orgánica.

Antes resaltaba la política de derechos que viene aplicando el Gobierno español en el ámbito de la emigración y la inmigración. Sin embargo, en el actual proyecto de reforma de la Ley de Extranjería hay un recorte de derechos. ¿Cómo analiza usted esta situación?
No coincido, sobre todo respecto de este Gobierno. Si estuviéramos hablando de gobiernos anteriores, a lo mejor... Este es el Gobierno de los derechos, que no ha tomado ni una sola medida en ningún ámbito que tenga que ver con un recorte de derechos. De hecho, esta reforma viene promovida por una sentencia del Tribunal Constitucional, y es un reconocimiento de derechos [se refiere a que el TC ha aceptado el derecho a la agrupación sindical de los inmigrantes, aunque no tengan papeles], porque hubo recortes en 2002, en la anterior reforma de la ley, que hizo el PP. También hay directivas europeas de obligatoria y necesaria transposición al derecho español. El texto ha sido analizado por el Consejo de Estado, por diferentes órganos colegiados, comisiones en las que están representados empresarios y sindicatos, el propio Foro de la Inmigración, asociaciones de inmigrantes, etc., y yo creo que están razonablemente satisfechos. Cuando se acomete una reforma, no siempre es a gusto de todos , pero es un paso más. Ahora se inicia otra negociación en el Parlamento, esperemos a ver cómo sale de allí. Siempre hay opción de enmiendas y mejoras, y -desde luego- el Gobierno no ha hecho una propuesta de recorte de derechos.

Pero en cuestiones como la reagrupación familiar y el aumento del límite de tiempo de internamiento en los CIEs de personas que sólo han cometido faltas administrativas, sí hay un recorte de derechos...
No puedo entrar en detalle en el tema porque llevo sólo cuatro días en el cargo pero, en todo caso, ahora se inicia el trámite parlamentario y las leyes siempre salen bastante reforzadas y enriquecidas del debate. Serán los diputados, con el asesoramiento correspondiente, los encargados de introducir las mejoras o aclaraciones que se consideren necesarias. Yo creo que el Gobierno ha explicado suficientemente por qué hay que aumentar el internamiento de 40 a 60 días, ya que es una manera de facilitar la identificación de las personas, porque la realidad ha demostrado que se necesita más tiempo. Pero no hemos querido ir a los meses que permite la Directiva europea. En cuanto a la reagrupación, no dejan de ser ajustes. Como Gobierno y como sociedad que está aprendiendo a gestionar y vivir con casi cinco millones de extranjeros, son cosas que vamos ajustando a partir de nuestra experiencia y responsabilidad. A partir de ahí, indudablemente, hay opiniones para todos los gustos. Lo que tengo muy claro es que el texto de la reforma no es una propuesta de recorte de derechos sino todo lo contrario. Lo que hace es blindar y aclarar.

Según su análisis,¿cómo vislumbra el presente y el futuro de los inmigrantes en España?
Desgraciadamente, el presente y el futuro es el mismo que el del resto de los que vivimos aquí, los españoles. Ahora estamos en una situación muy complicada de crisis económica que está golpeando duramente el mercado laboral y, por los sectores y ocupaciones en las que se desempleñan, se han visto afectados muchos inmigrantes que residen aquí. También es verdad que, como le pasaba a los españoles que se marcharon, por el propio perfil de los que vienen y por su motivación -que tiene que ver con la familia que dejan en sus países- tienen más movilidad para incorporarse al mercado laboral. Es decir que sus posibilidades de ocupabilidad no son mejores por formación, pero sí porque tienen menos dificultad a la hora de desplazarse por el territorio español. En grandes líneas, yo creo que el presente y el futuro de los inmigrantes tiene que ver con la salida de la crisis. Como residentes aquí, tienen derecho indudablemente a todo lo que ofrece España como Estado de bienestar y de derechos. Sin lugar a dudas, saldremos todos juntos, igual que hemos crecido todos juntos, y afortunadamente -como siempre lo hemos reconocido- con la magnífica aportación de los inmigrantes que vinieron a España para trabajar.

En la actual situación de crisis parece haber un incremento de episodios de discriminación y de la visión de los extranjeros como personas que vienen a quitar trabajo a los autóctonos. Ante esta situación, ¿cree que los inmigrantes podrían llegar a convertirse en ciudadanos de segunda?
Desde luego, no será por políticas de este Gobierno. No lo ha sido así desde 2004, cuando se crea la Dirección General de Integración y se la dota con un fondo que no existía, que en estos momentos está por encima de los 200 millones de euros. Somos muy conscientes de la necesidad de esa integración, por eso se creó una infraestructura y un fondo, que es como se realizan las políticas reales, todo lo demás es puro marketing. Sobretodo, hay que reconocer al pueblo español. En ningún otro país, y eso lo sabemos, se ha pasado de 500.000 extranjeros, como había en el año 1998, a los casi cinco millones actuales, una diferencia tremenda en apenas diez años. Claro que puede haber casos puntuales que se puedan tachar de racistas, pero vamos a poner en valor ese cambio: hoy más del 10 por ciento de la población -y en algunas Comunidades Autónomas aún más, acercándose a entre el 15 y 20 por ciento de la población-, y no tenemos grandes problemas. Eso es por el trabajo realizado por este Gobierno en colaboración con las ONGs y la responsabilidad de los españoles y de los propios inmigrantes. Esto es para estar satisfechos por parte de todos los agentes sociales. Es lo que venimos haciendo: luchar por esa integración y hemos encontrado muy buena respuesta de todos, españoles, inmigrantes y ONGs, así que tengo mucha confianza. Eso nos hace mejor país, y hacemos país los que estamos dentro, tanto españoles como los que no lo son.

Aunque aún es pronto, ¿qué puede decirnos de los Presupuestos del Estado para 2010? ¿La crisis va a recortar los recursos destinados a esta materia?
La crisis provoca, indudablemente, ajustes, en todos los sectores y ámbitos. Pero hay un compromiso: el mantenimiento en las políticas sociales. Ahora es cuando empieza el momento de empezar a trabajar en las grandes cifras. En los próximos meses iremos comprobando dónde se producen los ajustes. Eso lo debe entender todo el mundo. Cuando estábamos en época de bonanza, los presupuestos eran de una manera, ahora que estamos en crisis, hay que hacer ajustes, siempre garantizando la solidaridad, el gasto social y aquellas políticas que van dirigidas a los más necesitados. La solidaridad empieza por uno mismo y dentro de la Administración y de los ministerios se está empezando a tratar. Es pronto para hablar de cifras, pero sí que prevemos presupuestos austeros, responsables, conformes a la situación actual, pero sin duda el gasto social y las ayudas a los más necesitados se mantendrán y aumentarán.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?   Si (4)   No(0)

Foro(s) asociado(s) a esta noticia:

  • “De la crisis saldremos juntos, españoles e inmigrantes, igual que hemos crecido todos juntos”

    Últimos comentarios de los lectores (1)

    1619 | Horacio Bellocq - 02/10/2009 @ 11:15:57 (GMT+1)
    Estimados señores: El artículo me pareción escueto, claro, informativo y tocando puntos muy interesantes no solo para los inmigrantes, también para quien quiera actualizarse. Muchas gracias Horacio Bellocq
  • Comenta esta noticia



    Normas de uso
    • Esta es la opinión de los internautas, no de Latinoamérica Exterior
    • No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
    • Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
    • Su dirección de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.